Hay buenos momentos para escuchar a Chet Baker y los hay no tan buenos. El quid está en escoger ese momento y no equivocarte. Yo, ésta noche, me equivoqué. Me duele decirlo, pero así es: cuando me disponía a pasar una agradable velada conmigo mismo, se me ocurrió que lo menos que podía hacer era ponerme un poco de música y servirme una copa de vino tinto, por eso del frescor nocturno que ya se empieza a sentir por acá. Lo de la copa de vino fue también un error, claro está. Fue escuchar a Chet y llevarme la copa a los labios, y todo un mar de nostalgia me inundó de repente. Fue como la magdalena de Proust, ese sonido y ese buquet me transportaron en el tiempo hacia otros momentos más Chet Baker. Mañana me vuelvo al infierno.
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18 noviembre 2006
Esos momentos Chet Baker
Hay buenos momentos para escuchar a Chet Baker y los hay no tan buenos. El quid está en escoger ese momento y no equivocarte. Yo, ésta noche, me equivoqué. Me duele decirlo, pero así es: cuando me disponía a pasar una agradable velada conmigo mismo, se me ocurrió que lo menos que podía hacer era ponerme un poco de música y servirme una copa de vino tinto, por eso del frescor nocturno que ya se empieza a sentir por acá. Lo de la copa de vino fue también un error, claro está. Fue escuchar a Chet y llevarme la copa a los labios, y todo un mar de nostalgia me inundó de repente. Fue como la magdalena de Proust, ese sonido y ese buquet me transportaron en el tiempo hacia otros momentos más Chet Baker. Mañana me vuelvo al infierno.
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