18 enero 2007

Calor en enero

Egon Schiele

Sol, calor, los pájaros volando en el limpio cielo. De fondo el sonido del mar, el continúo rumor de las olas al morir sobre la arena de la playa. Esa misma arena que un día ya lejano tú, Sonja, pisaste con la decisión, ya resuelta dentro de ti, de que ibas a dejarme. Tu amor también moría en esa fina arena, mientras contemplabas la lejanía del horizonte, como símil de la distancia que tu corazón establecía hacia el mío. Hoy mi mirada te vuelve a buscar en ese mismo horizonte, sin hallar en él más que el aullido de la soledad, de la oscura desesperación del naufrago.

5 comentarios:

melytta dijo...

y sabiendo que la eternidad se nutre de recuerdos, ella tiene asegurada la eternidad.

Encantada de leerte, Capitán Pescanova.

El argonauta enmascarado dijo...

El paisaje que describes es el "caldo de cultivo" ideal para la nostalgia. Es casi imposible mirar al horizonte y no sentir la caricia del recuerdo.
Saludos y un buen día, Capitán.

Vailima dijo...

El mar que yo contemplo siempre me devuelve a mi infancia y cada vez veo más lejano ese horizonte.
Tempus fugit.
Buen fin de semana, Capitán. Con mar, con horizonte y con los recuerdos.

Sakkarah dijo...

Nunca se sabe, capitán. A lo mejor el mar te la devuelve como una sirena...

Un beso.

Javier Luján dijo...

Estos paisajes de por aquí son favorables para la nostalgia, la melancolía y la serenidad.
Gracias a todos por vuestros comentarios.